Macarons, sabores al mejor estilo francés

El macaron es un bocado tradicional francés hecho de clara de huevo, harina de almendras, azúcar glas y azúcar común. El mismo procede del siglo XVIII, surgiendo del horno del pastelero de la corte francesa como cúpulas redondas con base plana parecidas a los merengues.

Los macarons se hacen de una amplia variedad de sabores y colores, según el lugar de elaboración y la época del año.
Estos manjares se caracterizan por una costra crujiente y un interior cremoso con un delicioso relleno que acompaña su textura y sabor.

Ingredientes:
Azúcar Glas 200 g, clara de huevo 75 g, harina de almendras 200 g, azúcar refinada 200 g, clara de huevo 75 g, colorante a gusto, cacao en polvo a gusto, café a gusto .

Procedimiento:
Hacemos un merengue suizo, en el tazón de la batidora o en un sartén ponemos el azúcar refinada y las primeras claras de huevo y llevamos a fuego a 50 grados.
Batimos hasta que el merengue se enfríe un poco, pero debe estar un poco suave.

Mientras tanto mezclamos la harina de almendras, el azúcar glas y las otras claras de huevo en un tazón.  Cuando el merengue está listo, colocamos el colorante, el café o el cacao, mezclamos una parte en la pasta de almendras para suavizarlo. El resto lo mezclamos hasta una prueba óptima. Usamos la pasta macaron de inmediato.

En una bandeja para hornear, con una lámina de silicona, vertemos la masa en la forma deseada con una manga pastelera. Dejamos reposar al menos 15 minutos.

Horneamos a 130 grados durante 20 o 25 minutos aproximadamente. Cuando esté cocinado, dejamos enfriar antes de retirarlo de la hoja. 

Las galletas de macarons están listas para usar como decoración o rellenarlas como desees. 
Cuando el macaron está pronto, dejamos reposar al menos dos horas en el refrigerador. Lo ideal es dejar un día descansado.
Dejamos que la temperatura vuelva antes de comer.

Los macarons se pueden almacenar durante unos días en la heladera según el relleno, soportan muy bien la congelación.